Ser mamá trabajadora y no morir en el intento

Soy mamá trabajadora, no tanto por elección propia, sino más bien por circunstancias económicas, ya que con el salario de mi esposo solamente no logramos cubrir nuestros compromisos financieros, así que con lágrima en el ojo y el corazón hecho trizas, después de 5 meses de estar exclusivamente cuidando a mi chiqui, regresé a mi trabajo. Este, a pesar de ser uno de los momentos más tesos de esta etapa Embarazo-maternidad a diferencia del resto de fases en donde todo el mundo tiene algo que decir, aquí lo que viví fue el silencio y la soledad de la resignación, nadie tiene una respuesta o un consejo… solo miradas de pesar y silencio de otras que ya pasaron por ahí pero que no son capaces de ponerlo en palabras.
Y en general es como si la sociedad se pusiera de acuerdo para aplicar la ley del silencio y hacer como si nada hubiera pasado y regresas a tu oficina a que te hablen de problemas que antes eran lo peor y hoy suenan a quejas ridículas y sin fundamentos. Yo solo pensaba: “somos adultos por Dios, resolvamos los problemas, hablémoslo y ya, así de simple; en cambio mi pobre bebé que no sabe ni hablar, para quien lo fundamental en su vida es un poco de leche maternal al calor de su mamá se quedó hoy sin eso, sin explicaciones, ni nada…. Eso sí es un grave problema.” En fin, odié a la liberación femenina y a la sociedad en general, por seguir como si nada frente al hecho más importante de todos que es el dar vida.
Si, puede que me lo haya tomado muy a pecho, pero de verdad, dar vida ha sido algo que ha tocado mi vida desde lo más profundo.
Cuando me iba al trabajo, en mi mente solo pensaba: quitarle a mi hijo lo que consideraba que era lo único y esencial que él necesitaba en esta etapa de su vida, mi presencia, uy que hueco en el estómago y lágrimas por todas partes gracias a las hormonas y al corazón apachurrado. Si no hubiera sido por él creo que no habría podido superar esa etapa con “calma”, ya que su sonrisa y tranquilidad durante mi ausencia, eran como su forma hacerme sentir, que aunque no era lo ideal, él sabía que mi amor por él y mi protección siempre estaban ahí, desde nuestros corazones. Yo sentía que su mirada me decía: “tranquila mamá, todo va estar bien”. Si, mi hijo de 5 meses dándome ejemplo.
Y como la vida está siempre llena de sorpresas, mientras lloraba en mi oficina, en medio de esa crisis interior, surgió una nueva oportunidad laboral, que fue un regalo, pues en esta me siento llena, feliz y en paz. Gracias Dios por ese regalo pues entre más puedo ser yo misma, siento que también le doy un mejor ejemplo a Sebas. Es curioso que en el momento de mi vida que lo que más quiero es estar con mi hijo, es también en el que estoy más feliz con mi trabajo. Y fue precisamente esta ambigüedad la que me permitió abstraerme del drama y apreciar, los tonos grises de esta situación, viendo que la tranquilidad que tenía mi hijo no solo se debía a mi amor, sino al cuidado tan especial que recibía de otras personas y que él estaba percibiendo a medida que iba creciendo que el mundo es amable y lleno de amor. También comencé a ver como cada día le descubría nuevos aprendizajes que yo no le había enseñado pero que había recibido y lo estaban haciendo un niño feliz, sociable, que si bien me seguía considerando el amor de su vida, tenía un mundito lleno de diferentes experiencias, con personas que muchas veces estaban más experimentadas que yo y que le estaban ayudando a fortalecer una confianza y crecimiento sorprendente; Cuando llegaba a la casa, comencé a apreciar la practicidad que como mamá trabajadora tienes que practicar, pues no tienes tiempo para preocuparte de cositas pequeñas sino que estás enfocada en que cada tiempo con tu hijo sea el de mejor calidad, que a pesar del caos, hay risas, sorpresas inesperadas y mucho mucho amor en cada momento. Y que sin importar que haya pasado en el día ellos te esperan y recrean lo que más les impactó para que tú lo vivas con ellos de nuevo.
Recuerdo a una amiga que me decía: “Fresca, no van a salir raros ni nada… ellos terminan saliendo bien” y bueno cuando veo a Sebas siendo un bebé normal, cierro los ojos, sonrío con mi corazón lleno de amor y le doy crédito a sus palabras.
Por Lina Henao

Recent Posts

Leave a Comment