¿Cómo defino el ADN de mi blog?

Por: Maricarmen Cervelli

Recuerdo que trabajaba en una radio como productora de noticias y de un programa sobre niñez, adolescencia y maternidad. Eran horarios largos, estresantes y mal pagados; era estar detrás de la noticia y de los personajes importantes. Era un trabajo fascinante porque implicaba adrenalina y un esfuerzo que se veía recompesado al lograr una gran entrevista o una nota especial sobre un tema de impacto.

Sin embargo, para mí, que ya llevaba mucho tiempo haciendo este tipo de periodismo y que además, era mamá de una niña de un año, me resultaba agobiante la poca conciliación que lograba entre mi vida familiar y laboral, entre mis sueños y aspiraciones y entre mi nuevo rol de mamá.

Eso sí, yo lo tenía muy claro. No me podía quedar quieta y estaba convencida de que no lograría ser mamá 24/7 (porque no podía ni quería). Yo quería seguir en el ruedo, trabajando y creando; pero dándole a mi hija la atención y el espacio que se merece.

Entonces tenía un montón de ideas, aunque nada concreto; me dediqué a posponer eso que se estaba gestando en mí, a pensar en opciones y a analizar una y otra vez si renunciaba al trabajo, pero estaba aterrada y no hacía nada (Me asustaba perder el quince y último y la estabilidad).

Hasta que un día, después de pensarlo, meditarlo, echar números y tener más claridad de lo que quería hacer, me atreví a dar el gran paso: renuncié a la radio y junto con dos amigas creé Asuntos de Mujeres, primero como un blog para hablar de cómo viví y superé mi depresión postparto y luego, generando una propuesta de bienestar para mamás y no mamás, hablando de temas que les permitieran hacer catarsis y dando recomendaciones para hacerlas sentir más confiadas y felices.

Todo esto que les cuento, resultó de un estudio previo de lo que yo quería hacer con mi vida en los próximos años.

Mi certeza era que mi blog se convirtiera en mi proyecto de vida (para esto, sabía que el esfuerzo iba a ser grande, y no se reduciría solamente a escribir mis memorias en el blog, sino a crear unas buenas redes sociales, enfocarme en lo que realmente quería transmitir y expandir la experiencia con actividades alternas relacionadas con la página).

Literalmente, hice un esquema escrito en un cuaderno y comencé a mirarme internamente para descubrir qué era lo que quería (esto suena muy new age, pero es necesario). Yo necesitaba re-conocerme para saber bien quién era, de qué quería escribir, cómo lo quería escribir y cuál iba a ser mi público lector que se interesaría por mis temas.

Saber todo esto, te permite conocer a qué te le mides y a qué no; pero lo más importante, es que te deja delinear tus objetivos y lo que estás dispuesta a hacer con tu blog (tomando en cuenta tu situación familiar y económica).

Además, saber qué quieres y conocerte bien, te permite fijar el rumbo: ¿Qué quiero hacer con este blog? ¿Hasta dónde quiero llegar? ¿Cuál es mi propósito? ¿Escribir para mí misma? ¿Drenar? ¿Escribir para otros? ¿Ayudar? ¿Contar historias? ¿Monetizar?

Una vez hecho esto, comenzamos con el blog. Les cuento que la imagen es muy importante y en eso uno no debe escatimar. Imagínate que llegas a una reunión con los zapatos rotos, sucios, despeinada y sin cepillarte los dientes; entiendo que no nos importe el qué dirán, pero en este caso sí, porque al ver una página bonita, bien estructura, ordenada y con un buen logo, la gente se interesa y se queda ahí para contemplarla.

Lo otro es saber bien a quién te diriges. En el caso de un blog de mamás, tú podrías decir que te diriges a todas las mamás, pero la maternidad es muy amplia y variopinta; así que también necesita foco, necesita que sepas qué quieres transmitir y cómo quieres hacerlo; hacerlo así, evitará que andes por la vida tirando flechas, hablando de todo un poco o haciedo posts por hacerlos, porque esto se agota y no cumple ningún propósito; se vuelve más de lo mismo, sin contenido, sin profundidad, sin una verdadera reflexión o aporte.

Entonces, saber a qué tipo de mujer-mamá le hablas es muy importante para determinar tus temas, para conocer qué necesitan, qué vacíos tienen y si les interesas lo que tú escribes.

Hablando de eso, no todas son periodistas; pero es necesario hacer un esfuerzo por escribir mejor, usar bien los signos de puntuación, mejorar los títulos, los párrafos y los contenidos. Lee y relee lo que escribes, no lo publiques de una y mira si cumple con el objetivo que te propusiste al hacerlo.

Nunca copies contenidos, ¡Cítalos, repostéalos, nombra la fuente de donde los obtienes!, lo ideal es ser lo más creativa que puedas al escribir un tema. Trata de ser innovadora y marcar la diferencia, eso garantiza tu permanencia en el tiempo.

Por eso, planifica muy bien tus temas y subtemas, crea tu propio estilo y forma de decir las cosas, y verás cómo comienza a generarse, sin que lo esperes demasiado, una gran identidad que te diferencie del resto, pero que sume en contenido y valor.

De esto y más hablaremos en nuestro taller “Define el ADN de tu blog”, el próximo 16 de mayo, de 8 am a 12 m en Della Nonna Trattoría.

¡Incríbete y sé parte del cambio!

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